El sueño de Alejandría

Os presento una novela “El sueño de Alejandría”,  escrita por Terenci Moix, un apasionado de la geografía y la historia del antiguo Egipto. Escribió numerosos libros con personajes cuyas vidas transcurrían a orillas del Nilo.

Los personajes principales de esta novela son el rey Juba II de Mauritania, la princesa Cleopatra Selena, hija de Cleopatra y Marco Antonio y Fedro el jardinero. Se desarrolla a partir de las jornadas que siguieron a la muerte de Antonio y Cleopatra y la caída de Alejandría en manos de las tropas romanas.

Quiero centrarme sobre todo en el personaje más tierno de toda esta historia, Fedro.  Este joven jardinero griego llega acompañando a su amigo Adonis a Roma. Fedro, de caracter reservado vive obsesionado con conseguir el afecto de su amigo Adonis. A solas,  recuerda cuando siendo niño había aprendido a mirar las estrellas y a darles nombres. Amante de los espacios abiertos, los jardines, cierra los ojos y vuela hacia la ciudad de sus fantasmas: Alejandria. Para paliar su soledad comienza a escribir sobre los tumultuosos momentos que le tocan vivir, sensaciones que le dejan cansancio en el alma y recuerdos de desolación. Pasan los años,  los cambios en la historia cuando el rey Juba ordena en sus escritos la superioridad de la lengua griega sobre la latina. Conoce a Alceo un egipcio que le habla de antiguas leyendas, de la Atlántida.  Escribe sobre el soberbio Octavio, de Marco Antonio (el saqueador del tesoro de Egipto).

Ya en la vejez y sintiendo que  toda su vida ha sido un extraño en el mundo,  sus escritos de lo que ha conocido, aprendido y vivido van a ser llevadas a la gran biblioteca de Alejandría.

Sufriendo continuos desengaños, sus palabras finales van dirigidas hacia el amor de su juventud:

“Adonis, yo no inventé la crueldad y tú me pagaste con ella. Yo no inventé la maldad y tuve que sufrirla.  Nadie puede pedirme ahora que invente la bondad.”